El masaje osteopático en el sistema digestivo

Aunque por instinto es una zona corporal sobre la cual nos damos continuos masajes y los otorgamos con frecuencia a los niños pequeños, cuando acudimos a un masajista no es ésta precisamente la zona que más solicitamos. Dijo un sabio que solamente notamos que tenemos estómago cuando nos duele y, aunque es cierto que eso mismo ocurre con todo el cuerpo (percibimos lo que es la salud cuando caemos enfermos), no creemos que con un masaje podamos solucionar nuestros problemas digestivos. Solemos confiar más en los medicamentos, en las plantas medicinales o en la dieta, pero no en la habilidad del osteópata.

Como prueba de la validez de los masajes, prueben ustedes mismos a presionarse fuertemente el vientre cuando padezcan de gases; verán la rapidez con que los expulsan. Lo que diferencia el masaje abdominal sobre el resto de los masajes es que en esta ocasión tratamos de actuar sobre los órganos internos, no sobre los músculos, lo que se conoce como osteopatía visceral. Por ello hay que tener unos conocimientos muy definidos sobre anatomía y fisiología abdominal, si queremos realizar una buena terapia. No siempre es conveniente realizar los masajes abdominales con el cuerpo estirado y en ocasiones será conveniente recoger parcialmente
las piernas para que aumente su volumen.

Precauciones del osteópata en masaje visceral

No caigas en la tentación de hacer un masaje profundo o enérgico solamente por el hecho de que encuentres menos resistencia. Hay zonas especialmente delicadas, como son la correspondiente al plexo solar (la boca del estómago) y la correspondiente a los ovarios y la hepática; en cualquiera de ellas la prudencia es la norma a seguir.

He aquí un masaje completo:

1. Empieza por la región hipogástrica, el bajo vientre, en donde se puede hacer un masaje circular en el sentido de las agujas del reloj, lenta y suavemente.

2. Después puedes realizar compresiones en esa misma zona acompañando los movimientos con la respiración, esto es, apretando cuando espire y soltando al inspirar.

3. El ombligo puedes trabajarlo haciendo círculos pequeños con la yema de los dedos.

4. Presiona con las dos manos desde abajo y realiza un movimiento ascendente así, hasta el esternón. Después haces lo mismo hacia abajo.

5. En la zona de la ingles puedes trabajar con la yema de los dedos para liberar tendones o partes duras. No olvides que hay personas sensibles a las cosquillas, lo que implica no insistir.

6. El pubis no se debe tocar, esencialmente porque es una zona sólida y porque puede comprimirse la vejiga y dañarla. De todas maneras, al igual que en otras zonas erógenas, primero hay que asegurarse de que el paciente está dispuesto a ser tocado allí.

7. Puedes sujetar una parte del vientre, mientras que con la otra movilizas otra zona.

8. La zona de las costillas agradece más los masajes hacia dentro, con suave pero firme presión.

9. En la línea central podemos realizar una presión solamente con la yema de los dedos, en sentido ascendente.

10. Los costados, donde se asientan los “michelines”, deben ser objeto de amasamientos más profundos, aunque no más enérgicos. Esto sirve para dar tono y elasticidad a los músculos oblicuos.

11. También puedes pinzar la piel del vientre en toda su extensión, pero igualmente sin profundizar.

12. Cuando se quiera sedar al paciente, especialmente si padece trastornos nerviosos, los clásicos movimientos circulares son muy eficaces si los acompañamos con aceite de valeriana o espliego.

13. Los más expertos hacen profundas incisiones con los dedos en busca de tumores, quistes o adherencias, así como para liberar un colon paralizado o poco eficaz. Lo hemos visto numerosas veces en los chamanes y parece ser una manipulación muy efectiva.

Referencias: http://osteopatia10.com/visceral/ sobre la osteopatía visceral